El músico y cantante Jorge Núñez del Prado ya descansa en un mausoleo del cementerio general de la ciudad de Paucartambo (Cusco), sobre el cual reposa un acordeón, tras múltiples homenajes póstumos de autoridades y organizaciones.
Los restos del hijo predilecto de Paucartambo, máxima distinción que se otorga en la localidad, arribaron a su ciudad natal el último sábado, para ser enterrados, según su deseo evocado en cantos y expresiones en vida. Núñez del Prado murió a los 89 años el 11 de marzo en Lima.

Las autoridades cusqueñas y paucartambinas, y la multitud de seguidores lo llevaron hasta el pie de la Virgen del Carmen después de sacarlo en hombros del teatro que también lleva su nombre. Al término de una misa de cuerpo presente, la imagen salió hasta el atrio para una despedida de madre a hijo a don Jorge Núñez del Prado, a quien el cantante la llamó su "reina".

Quizás el momento más hermoso para un intérprete del huaino cusqueño fue la bendición y despedida, pues él compuso, cantó, elogió y agradeció los múltiples milagros de la venerada imagen.
Después de ese acto, el cielo oscureció y llovió, pero no impidió que la población, fieles, danzarines lo llevaran a su última morada, donde será recordado en cada romería de los danzantes a las vírgenes Del Carmen, Rosario y el Señor de Qoyllurit'i.
¿Cómo fue la vida del acordeonista?
Pío Núñez sel Prado, sobrino de don Jorge, tomó la palabra y contó que el acordeonista fue el único varón en la familia, pues tuvo cuatro hermanas; todas docentes.
De adolescente se enamoró de una campesina de nombre Petronila y su gran amor fue Carmen Lizarde de León, una ciudadana andahuaylina (Apurímac), a quienes el músico inmortalizó en canciones.

De niño fue apegado a su familia, vivió al lado de un templo colonial, estudió en Paucartambo los primeros años y luego viajó a Lima para estudiar Derecho y Educación en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En la capital conoció a los músicos con quienes formaría el trío Los Campesinos.
En un inicio tocó el pampapiano y luego el acordeón. "Creó más de 350 canciones, la misa paucartambina, el himno a nuestra tierra", recordó Pío Núñez del Prado.
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