Una apendicitis motivó a postular a Medicina al primer puesto de San Marcos

Hijo de taxista, logró el ansiado ingreso a la UNMSM tras su quinto intento

Nacido en Huacho pero vive hace 15 años en Puente Piedra, el joven primer puesto en Medicina de San Marcos alcanzó vacante tras su quinto intento. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

Nacido en Huacho pero vive hace 15 años en Puente Piedra, el joven primer puesto en Medicina de San Marcos alcanzó vacante tras su quinto intento. Foto: ANDINA/Jhonel Rodríguez Robles

19:00 | Lima, mar. 16.

Por Dany Seminario Coronado

Cristhian Piero Mauricio Solórzano ha obtenido el primer puesto en el examen de admisión para la carrera de Medicina Humana en la universidad San Marcos tras alcanzar los 1624.875 puntos. Su vocación por la medicina nació luego de atravesar por una apendicitis aguda, una emergencia que requirió una operación inmediata. Esta experiencia fue determinante para decirse a estudiar medicina y ayudar a otras personas, tal como lo hicieron con él. Vea aquí la galería fotográfica


El joven de 20 años, nacido en Huacho, es uno de los 4656 postulantes de Medicina Humana que el último domingo rindieron examen en busca de una de las 108 vacantes. Cristhian Mauricio no solo ingresó a San Marcos, sino también alcanzó el primer puesto en una de las carreras más demandadas.

Durante su preparación preuniversitaria, iniciada en diciembre del 2023, la disciplina se convirtió en su principal aliada. En el 2026 sería su quinto y último intento, luego del ultimatum de sus padres. Y lo logró. De lo contrario, hubiese tenido que abandonar su sueño de estudiar en San Marcos y optar por alguna otra universidad.



Una jornada intensa de estudio


En diálogo con la Agencia Andina, Mauricio contó que su rutina de estudio comenzaba a las 8:00 a. m. en las aulas de su academia donde pasaba gran parte del día: retornaba a su casa a las 11:00 p. m. 

Al inicio dormía ocho horas, pero en el último año reduje mi descanso a cinco o seis horas. Estudiaba prácticamente todo el día, desde las ocho de la mañana hasta la noche, con pausas para almorzar o descansar un momento”, manifestó.

Sin embargo, durante su último ciclo de preparación en la academia Aula 20, comprendió que no todo se resumía en dominar los temas del examen. También fue clave el aspecto emocional y la confianza en uno mismo. Dominar el estrés fue un reto que consiguió con el tiempo. "A veces, lo mejor era dejar de estudiar un momento, despejar la mente y regresar luego con más fuerza". 

Al detallar su estrategia de estudio, el joven cachimbo explicó que la constancia y una disciplina rigurosa fueron esenciales en su preparación. Lo primero que hizo fue comprender la estructura de las materias —especialmente matemáticas y ciencias— para avanzar con mayor seguridad en su aprendizaje.

Y no solo ello. También hizo sacrificios personales, como restringir sus actividades sociales, aunque procuró no descuidar los momentos importantes con su familia, por ejemplo los cumpleaños. 


"Mis padres siempre estuvieron apoyándome"


Si bien nació en Huacho, Cristhian lleva 15 años viviendo en el distrito de Puente Piedra junto con sus padres y su hermano menor. Su papá es taxista y su madre combina la labor de la casa con la atención de una bodega familiar.  “Ellos han sido el pilar de todo este proceso. Me esperaron tres años y siempre estuvieron ahí para apoyarme”.


Una noche antes del examen de admisión, Cristhian no pudo conciliar el sueño. Hizo de todo para lograr dormir temprano: desde limpiar su habitación hasta leer un libro tras un relajante baño, con la finalidad de evitar inconvenientes en la mañana del examen. 

Intenté dormir temprano, pero no pude por los nervios. Traté de leer un libro para tranquilizarme y recién ahí logré descansar algunas horas. Al día siguiente, me levanté tarde y solo pude descansar seis horas”, relató.

El día del examen llegó a la Ciudad Universitaria acompañado de sus padres y su pareja. A diferencia de años anteriores, esta vez sí se integró a la "fiesta" que las academias suelen preparar para los postulantes en los exteriores de la universidad, algo que antes consideraba un desgaste de energía. "Sentí la energía de todos los que estaban apoyándome. Eso me dio mucha confianza ".

Tras rendir el examen, regresó a su casa y se internó en su habitación a esperar los resultados. Una llamada de su enamoraba en horas de la noche le anunció que no solo había ingresado, sino que había obtenido el primer puesto. “Me agarró totalmente de sorpresa. Después llegó mi mamá y celebramos juntos con mi papá. Fue un momento muy especial”, recordó con amplia sonrisa.

Mi vocación: ayudar a las personas


Aunque todavía le quedan unos días antes de comenzar esta nueva etapa en su vida, Mauricio expresó que ya tiene una idea del camino que le gustaría seguir dentro de su carrera. “Me interesa mucho el área relacionada con la zona abdominal y la cirugía. Creo que tiene que ver con lo que viví cuando tuve apendicitis”.

Para él, la medicina va mucho más allá del conocimiento técnico. Considera que es una profesión que le permitirá brindar tranquilidad y esperanza a los pacientes y sus familias, además de ofrecerle la oportunidad de ayudar a otras personas, algo que define como una de las experiencias más gratificantes que puede tener un ser humano.

Con la experiencia de cinco intentos en exámenes de admisión en San Marcos, Mauricio Solórzano envió un mensaje de aliento a quienes todavía no han logrado ingresar.

No se rindan. Esta carrera es muy demandante y la perseverancia es clave. A veces pensamos que estamos muy lejos, pero en realidad podemos estar más cerca de lo que creemos”, reflexionó.  

Hoy, el joven que alguna vez fue paciente inicia su camino para convertirse en médico. Una meta que nació en una sala de hospital y que ahora se proyecta en las aulas de la universidad más antigua de América y una de las más prestigiosas a nivel nacional.



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(FIN) DSC/RRC

Publicado: 16/3/2026