El parque automotor peruano atraviesa una metamorfosis en la que la reactivación económica busca consolidarse sobre el asfalto. Lejos de las visiones que limitaban el acceso a unidades de prestigio a un sector socioeconómico, hoy asistimos a una recomposición del mercado impulsada por la clase media emergente y emprendedores.
Sin embargo, el segmento de alta gama aún no logra despegar por completo hacia sus niveles previos a la crisis sanitaria.
Por ejemplo, la gerenta de Audi Perú, Alexandra Bonnemaison, asegura que la marca experimenta un crecimiento dinámico por encima del 20% en lo que va del presente año.
Explica que si bien se prevé un año muy bueno para el sector automotriz y el segmento de lujo acompaña ahora el crecimiento general de los livianos (algo que no se observaba hace tiempo), la recuperación total continúa siendo incierta.
Sin un cambio sólido en la política económica que brinde predictibilidad, es difícil asegurar cuándo se alcanzarán finalmente las métricas registradas antes del 2020, señala en el Suplemento Económika del Diario El Peruano.
Indicó que la clave para desbloquear el verdadero potencial del sector reside en la ingeniería financiera.
Sostiene que una mayor inclusión financiera y una economía más formal podrían elevar el volumen del mercado automotriz nacional entre un 30% y un 50%.
El mapa comercial del sector de alta gama fractura el centralismo limeño para hallar en las provincias un motor de crecimiento con identidad propia, refirió la ejecutiva.
Urbes como Arequipa y Trujillo dejaron de ser mercados secundarios para transformarse en plazas estratégicas donde la nueva clase media y los empresarios regionales demandan vehículos que reflejen su solidez económica.
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(FIN) DOP/SDD
JRA