Moody’s Ratings: Perú tiene fundamentos para crecer a mayor ritmo [Entrevista]

Vicepresidente del grupo de riesgo soberano de la calificadora, Renzo Merino

ANDINA/Daniel Bracamonte

ANDINA/Daniel Bracamonte

07:22 | Lima, feb. 23.

Por William Ríos Rosales

A pesar de un entorno complejo, la economía peruana logró superar las expectativas en el 2025, impulsada por precios favorables de materias primas y la solidez de sus fundamentos macroeconómicos. Aquí la entrevista al vicepresidente y credit officer sénior del Grupo de Riesgo Soberano de Moody’s Ratings, Renzo Merino, ofrecida al Suplemento Económika del Diario El Peruano.


–¿Cómo evalúa los resultados económicos del 2025 y qué perspectivas tiene para los primeros meses de este año? 

–El ritmo de crecimiento de la economía durante el año pasado superó nuestra estimación inicial del 3%, alcanzando una cifra final mejor que la proyectada. Este resultado refleja un contexto externo favorable que beneficia al Perú mediante términos de intercambio positivos, impulsados principalmente por los altos precios de las materias primas y la demanda externa.  

Asimismo, las operaciones locales brindan oportunidades adicionales para aumentar las exportaciones. Por otro lado, el consumo de los hogares se ha visto favorecido por el aumento de los ingresos reales en el sector formal, mientras que la inversión privada mostró un comportamiento favorable. 

A pesar del ruido político y la inseguridad ciudadana, la economía se desempeñó mejor de lo esperado. No obstante, la inestabilidad política continúa siendo un lastre.  




Con términos de intercambio tan favorables, el país podría experimentar un crecimiento aún mayor al 3.4% registrado si no fuera por las oportunidades perdidas debido a la falta de estabilidad política. 

–Ante la calificación de Baa1, ¿qué aspectos institucionales y fiscales debe consolidar el gobierno para mantener una buena calificación? 

–La perspectiva se mantiene estable y las cifras económicas y fiscales siguen alineadas con nuestro escenario base, con un crecimiento favorable y una inflación anclada dentro de las metas del Banco Central de Reserva (BCR). 

Es fundamental que el manejo fiscal se mantenga estrictamente alineado con lo aprobado en el presupuesto para que el déficit cumpla con las reglas establecidas.  

Aunque la estabilidad de las expectativas es un factor positivo, persisten preocupaciones sobre la aprobación de leyes por parte del Congreso de la República que implican gastos a largo plazo y la incertidumbre sobre la continuidad de políticas con los cambios de gobierno.  

De no abordarse estos temas, podrían generarse mayores presiones fiscales y complicaciones en la disciplina fiscal para el 2017. 

–¿Cuál es su evaluación sobre la inversión privada y los factores estructurales que limitan el crecimiento? 

–Anticipábamos cautela durante la primera mitad del año, debido al proceso electoral y los eventos políticos recientes refuerzan esa dinámica. Dependiendo de los resultados y del ambiente de negocios que proponga la nueva administración, podríamos observar un mejor desempeño de las inversiones en la segunda mitad del año, sosteniendo un crecimiento alrededor del 3%.  

Sin embargo, hay temas estructurales pendientes: la informalidad, la baja productividad y el exceso de trámites ante el gobierno.  

Es imperativo que la próxima administración se enfoque en estos puntos y en la seguridad para garantizar que el crecimiento supere el 3% y sea impulsado por la inversión privada. El Perú tiene un gran potencial para diversificar sus exportaciones, aprovechando los tratados de libre comercio y la consolidación de la clase media. 

–¿Qué sectores identifica con mayor capacidad para dinamizar la actividad productiva independientemente del ruido político? 

–En la medida en que avance la inversión privada, esta seguirá apoyando el crecimiento.  

Observamos, en las últimas décadas, una mayor diversificación de las exportaciones. No solo destaca la minería; la agricultura también  mostró un comportamiento favorable, aunque dependa de factores climáticos. Asimismo, la demanda interna doméstica, reflejada en el consumo de los hogares tanto en servicios como en retail, podría mantener dinámicas favorables siempre que los ingresos sigan creciendo a buen ritmo. 

–¿Qué necesita el Perú para afianzar su cartera minera frente a la conflictividad y los nuevos retos globales? 

–La conflictividad social fue un tema relevante que ha paralizado grandes proyectos en los últimos 16 años. El próximo gobierno debe fomentar las condiciones que apoyen el desarrollo de estas actividades. 

Además, la minería ilegal se ha vuelto un tema crítico en el que la administración debe enfocarse.  




El Perú produce insumos esenciales para la transición energética y el desarrollo de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. El reto es desarrollar infraestructura y generar mayor valor agregado a los productos peruanos. 

–¿Cómo observa la situación del sistema previsional y el ahorro interno? 

–El ahorro interno en el Perú es relativamente bajo en comparación con economías asiáticas, lo que limita la inversión doméstica y genera dependencia del capital extranjero.  

Los retiros de fondos de pensiones por motivos políticos afectaron la estabilidad del ahorro. Es vital asegurar que los trabajadores sigan contribuyendo para garantizar pensiones adecuadas y evitar que el gobierno deba otorgar suplementos que compliquen el manejo fiscal a largo plazo. 

En conclusión, aunque la economía posee fundamentos sólidos, la debilidad institucional limita el potencial de desarrollo socioeconómico del país. 

Reglas fiscales y deuda  


–¿Cómo observa la trayectoria de cumplimiento de las reglas fiscales y la sostenibilidad de la deuda soberana en comparación con otros países de la región? 

–El cumplimiento de las metas fiscales se complicó recientemente por choques políticos y ambientales, pero el año pasado se retomó la senda del déficit establecido. 

Aunque el Consejo Fiscal alertó sobre el incumplimiento de reglas de gasto, los resultados del Perú son favorables en términos comparativos. 

El déficit fiscal, cercano al 2% del producto bruto interno (PBI), es más moderado que el de otros soberanos calificados en la categoría Aaa1. 

Incluso comparado con Chile, que posee una calificación superior, el Perú muestra un déficit más estrecho. Respecto a la deuda, la carga se sitúa alrededor del 33% del PBI, incluyendo el apoyo a empresas públicas como Petroperú. 

Esta cifra es muy inferior a la mediana de los países con calificación A, que se aproxima al 60%. Esta fortaleza sitúa al Perú en el nivel más alto dentro de su categoría crediticia, fundamentada en un manejo de deuda prudente que respalda la estabilidad macroeconómica nacional. 

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(FIN) DOP/SDD
JRA


Publicado: 22/2/2026