Los jugos y extractos suelen considerarse opciones saludables dentro de la alimentación diaria de niñas, niños y adultos; sin embargo, especialistas en nutrición advierten que su consumo no equivale al de frutas y verduras enteras. Durante el proceso de licuado o extracción se pierde gran parte de la fibra natural del alimento, componente clave para promover la saciedad y regular tránsito intestinal.
La fibra cumple un rol fundamental al permitir una absorción más lenta de la glucosa en el organismo. Al reducirse este componente, los azúcares naturales presentes en las frutas se incorporan con mayor rapidez, con riesgo de presentarse picos de glucosa en la sangre.
Al preparar jugos o extractos, el proceso de licuado o extracción rompe la estructura natural de la fruta y reduce significativamente su contenido de fibra. Esta modificación hace que los azúcares naturales, como la glucosa, se absorban con mayor rapidez en el organismo en comparación con la fruta entera, donde la fibra regula ese proceso.
En ese sentido, especialistas del Ministerio de Salud, recomiendan a los ciudadanos consumir 5 porciones de frutas o verduras al día, teniendo en cuenta que las frutas deben ser enteras o picadas y las verduras frescas o cocida, además de masticar lentamente para aprovechar su fibra y saciedad.
Asimismo, de ofrecer jugos o extractos, estos deben prepararse sin azúcar añadida y consumirse de manera ocasional, como complemento de la alimentación y no como reemplazo de alimentos sólidos. Promover estos hábitos desde la infancia contribuye a fortalecer prácticas alimentarias saludables en el hogar.