La idea no nació en un laboratorio, sino en el movimiento diario de Lima. Los tres estudiantes coinciden en que observaron una escena repetida mientras iban a trabajar en el tren eléctrico: personas con discapacidad visual enfrentando dificultades para ingresar a estaciones o desplazarse entre el flujo de pasajeros.
“Tomamos el tren eléctrico y nos dimos cuenta lo complicado que era cuando tenían que entrar a la estación”, recordó Sarai Alejandro a la
.
Ese primer impacto se transformó en una decisión: usar los conocimientos acumulados en sus últimos ciclos universitarios para
. “Queríamos usar todos nuestros conocimientos en una solución social”, señaló.
Después vendrían conversaciones con usuarios, asociaciones y especialistas. Y también historias que, dicen, cambiaron la manera en que veían el proyecto. “Nos contaron
. Ahí entendimos que no solo hay barreras físicas, también emocionales”, comentó Sarai.
Una de las primeras visitas del equipo fue a la Unión Nacional de Ciegos del Perú. Allí recogieron testimonios que modificaron aspectos clave del prototipo.
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La decisión fue replantear la interacción: en lugar de aislar al usuario, el
sistema emite alertas por voz desde el teléfono o con audio configurable, permitiendo mantener la atención en el entorno.
También sostuvieron reuniones con
Conadis. Todo esto los llevó a un objetivo claro: no construir una solución desde la teoría, sino desde la experiencia de quienes la necesitan.
¿Cómo funciona PathsAI?
PathsAI está compuesto por
tres elementos integrados: un dispositivo físico con cámara y sensor láser LiDAR, una aplicación móvil accesible por voz y una base de datos colaborativa en la nube.
“Por un lado, el dispositivo detecta obstáculos y el aplicativo genera rutas seguras”, resumió Daniel Huarhua.
El sistema se apoya en una combinación de
procesamiento en el dispositivo y en la nube. Para ello, integra servicios de Huawei Cloud orientados al desarrollo de inteligencia artificial, lo que permite analizar el entorno y emitir indicaciones en tiempo real.
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La cámara captura imágenes del entorno en intervalos de aproximadamente tres segundos. Luego, algoritmos de inteligencia artificial analizan lo que aparece delante del usuario: personas, postes, vehículos estacionados, animales u otros objetos.
El
sensor LiDAR, en tanto, mide distancias y alturas mediante pulsos láser infrarrojos y
complementa la información de la cámara, especialmente ante obstáculos repentinos o más lejanos.
“Si la cámara no detecta un perro o una persona que aparece de pronto, el LiDAR lo detecta”, explicaron. El alcance estimado del sensor va de
15 a 20 metros.

Parte del procesamiento se realiza directamente en el dispositivo, lo que permite generar
alertas inmediatas, mientras que otra parte se gestiona en la nube, donde se optimizan las rutas y se analiza la información recopilada.
Uno de los diferenciales del proyecto, según sus creadores, es que no se limita a advertir la presencia de un objeto, sino que interpreta el entorno y entrega instrucciones útiles. “No se trata solo de decir que hay un obstáculo, sino de dar
alertas basadas en contexto”, sostuvo Daniel.
Así, el sistema puede informar la ubicación del usuario, el flujo de personas en la zona, el estado del semáforo o si es seguro cruzar una vía. “Primero te da contexto y luego la orden”, añadió Sarai Alejandro.
La plataforma también incorpora un
sistema multicolaborativo inspirado en aplicaciones de navegación urbana.
Cada uso alimenta una base de datos en la nube con información del entorno, horarios de congestión y rutas frecuentes. Con ello, el sistema puede anticipar zonas complejas y recomendar caminos más seguros.
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“Es parecido al Waze. Se va
alimentando con el uso de los propios usuarios”, explicó Daniel.
Sarai puso un ejemplo: el sistema podría reconocer que un lunes a las 10 de la mañana una zona registra alto flujo de personas y ajustar sus recomendaciones.
Diseñado para ser accesible
El equipo buscó que la solución no dependa de hardware costoso. Durante el desarrollo inicial usaron
componentes de bajo precio y recurrieron al apoyo de otros estudiantes para hacer viable el prototipo.
“Nosotros somos de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, por eso también buscamos apoyo de compañeros para hacer viable la solución”, comentó Diego Rojas.
Sarai Alejandro recordó que una de las primeras pruebas se realizó con una cámara web adaptada. “Compramos una cámara de 30 soles, la desarmamos y con eso hicimos el prototipo inicial”, contó. El equipo realizó unos 3 prototipos.

La idea final es que la cámara y el sensor puedan
instalarse en cualquier montura de lentes que la persona ya utilice, sin obligarla a adquirir un accesorio exclusivo.
Estimaron que una versión básica del dispositivo podría costar alrededor de
80 soles, mientras que la aplicación sería gratuita para usuarios con discapacidad visual.
PathsAI fue diseñado considerando herramientas de accesibilidad como TalkBack, sistema que describe en voz alta el contenido de la pantalla.
Por ello, la navegación se realiza mediante audio y botones simples. La aplicación incluye opciones como
Explorar,
Favoritos y un asistente de inteligencia artificial por voz para solicitar destinos o recibir instrucciones. “Todo es mediante voz y audio”, señaló Sarai.
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Madrugadas, videollamadas y trabajo en equipo
Detrás del avance técnico hubo también
jornadas extensas, cambios de horario y sacrificios personales. Durante parte del proceso, Sarai Alejandro realizaba una pasantía de investigación en Canadá, mientras Daniel Huarhua y Diego Rojas continuaban en Lima.
“Intentamos llevar la solución estando tan lejos el uno del otro. Pasamos muchas madrugadas despiertos con el cambio de horario”, recordó Sarai.
La estudiante señaló que el proyecto exigió
reorganizar rutinas, postergar actividades personales y compatibilizar estudios, trabajo y competencia.
Cada etapa del concurso implicó nuevas observaciones del jurado y cambios importantes en la propuesta técnica y comunicacional. “Nuestro PPT tenía 60 slides y nos pasábamos media hora explicando. Tuvimos que aprender a decir lo justo en pocos minutos”, contó Sarai.

“Nunca hubo egoísmo. Cada uno sabía su rol y eso se notaba al exponer”, afirmó.
Rumbo a China
PathsAI logró avanzar por
tres etapas: preliminar, nacional y regional. En la fase decisiva compitieron con delegaciones de Brasil, Chile, República Dominicana y otros países de América Latina y el Caribe.
“Solo había cuatro cupos para Latinoamérica. Nosotros fuimos con el hambre de que teníamos que pasar”, recordó Sarai.
La exposición final se realizó en inglés y el equipo presentó tanto el
componente tecnológico como la viabilidad social y económica del proyecto.
Ahora, con la clasificación confirmada, se preparan para una nueva ronda de competencia en Shenzhen, considerada una de las ciudades tecnológicas más importantes del mundo.
Para los estudiantes, la participación también tiene una dimensión simbólica: mostrar capacidad tecnológica peruana en un escenario internacional.
“Lo que más me enorgullece es mostrar un producto peruano en un lugar tan importante para la innovación”, expresó Sarai.
Mensaje a los jóvenes
Los integrantes de
ArgusAI coincidieron en que el acceso al conocimiento tecnológico hoy depende menos de barreras tradicionales y más de iniciativa personal.
“Para poder utilizar esta inteligencia artificial no recibimos clases específicas. Mucho lo aprendimos con videos de YouTube, leyendo papers y buscando información”, señaló Sarai. Por ello, animaron a otros jóvenes a
no limitarse por la falta de experiencia inicial.
Daniel Huarhua compartió una reflexión nacida del propio proceso competitivo. Contó que inicialmente dudó en integrarse al equipo por el tiempo que demandaría el reto.
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“
Nunca esperen a estar listos, porque tal vez nunca lo van a estar. La cosa es atreverse”, manifestó.
Para Diego Rojas, el reto principal está en orientar el talento hacia necesidades concretas del país. “Hay que seguir probando,
intentando e innovando, pero solucionando problemas reales”, puntualizó.
Los estudiantes también pidieron mirar a las universidades como espacios de innovación con potencial de impacto nacional. “Con una oportunidad podemos hacer cosas maravillosas y llevar al Perú en alto”, concluyó Sarai.
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(FIN) MFR/MFA