En entrevista con la Agencia Andina, la doctora Roxana Yesenia Pastrana Alta, quien asesoró el proyecto señala que la misión central es combatir la contaminación espacial mediante la creación de materiales biodegradables que puedan sustituir a los plásticos convencionales en condiciones de radiación y frío intenso.
“Los materiales utilizados en el espacio, al igual que en la Tierra, deben ser biodegradables para evitar la acumulación de restos de satélites y otros desechos de difícil degradación. La intención es buscar y generar nuevos plásticos, un bioplástico. Acuérdense que no solamente la Tierra está llena de contaminación. Si nosotros vamos al espacio, vamos a encontrar una gran cantidad de escombros provenientes de algunos satélites y materiales que son difíciles de degradar. Entonces por qué no hacer bioplástico para la estratósfera también”, explica Pastrana.
Ejecución de la misión
La misión se llevó a cabo siguiendo un riguroso cronograma de pruebas y lanzamientos en Estados Unidos en 2025. Primero se realizaron pruebas en tierra, explica la química de la UNI, en la cámara termovacío y estudios preliminares durante una semana.
Luego el lanzamiento fue en Alburqueque (Ciudad de México) donde se integró el proyecto en una plataforma con 10 proyectos internacionales y el lanzamiento fue mediante globo estratosférico, cargado con aproximadamente 2 toneladas de helio, a más de 30 km de altitud durante un vuelo de 7 horas a temperaturas de -80ºC.
Finalmente, en el aterrizaje se obtuvieron las muestras y verificación de la integridad de sensores.
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NASA decide aplazar el lanzamiento de la misión Artemis II previsto para el 6 de marzoLa doctora Pastrana enfatiza que uno de los mayores aportes del proyecto Olimpo es la experimentación con portaobjetos fabricados a partir de materiales orgánicos y procesos de nanotecnología.

“Hemos colocado pequeños portajetos obtenidos con biopolímeros. Estamos trabajando con quitossano de caparazón de cangrejo y también un esprayado por la técnica de electrospinning de Ácido Poliláctico (PLA) junto con nanopartículas de plata, incorporadas para otorgar propiedades específicas al compuesto”, señala.
Asimismo, indica que el objetivo de la investigación busca verificar el efecto de la radiación y las temperaturas extremas sobre estos biopolímeros para concluir si son viables como sustitutos de los plásticos convencionales en la industria aeroespacial.
La plataforma Olimpo funcionó como un laboratorio móvil y gracias a una serie de transistores y sensores avanzados se permtió el censado y la visualización de datos en vivo a través de computadoras, facilitando el seguimiento en tiempo real de las variables críticas, como: temperatura, presión, altitud, porcentaje de Humedad y radiación de los tipos UV-A, UV-B y UV-C.
Análisis de resultados
Actualmente el proyecto se encuentra en una fase avanzada de análisis de resultados. Ya se elaboró un primer artículo, centrado en la construcción y validación de los sensores eléctricos. En desarrollo se encuentra un segundo artículo enfocado en la caracterización de los portaobjetos con biomateriales y su comportamiento tras la exposición estratosférica.
Se ha tramitado una patente vinculada al desarrollo y además el trabajo sirve de base para una tesis doctoral/profesional. En marzo está programado un viaje a Brasil para realizar pruebas adicionales de caracterización de las muestras recuperadas, lo que permitirá cerrar la investigación sobre el efecto del ambiente estratosférico en los bioplásticos desarrollados.
El nombre "Olimpo" de la plataforma aeroespacial tiene un significado importante para el equipo pues fue elegido en memoria del padre de uno de sus integrantes, quien falleció durante la pandemia de COVID-19.
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(FIN) MFA