El agro debe estar en alerta y preparado ante la posible intensificación de El Niño Costero en los próximos meses, alertó la asociación gremial Cultivida, tras la actualización de proyecciones del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) que señalan que este evento pasaría de una condición débil a una moderada entre mayo y julio de 2026.
De acuerdo con el ENFEN, se espera un invierno más cálido de lo habitual en la costa peruana, así como la persistencia de condiciones cálidas hasta enero de 2027, lo que podría generar impactos en la agricultura.
En ese contexto, Cultivida observó que los cambios en la temperatura y la humedad crean un entorno propicio para la proliferación de plagas y enfermedades, afectando directamente la productividad de los cultivos y la economía de miles de agricultores, especialmente en la agricultura familiar.
El director ejecutivo de Cultivida, Rubén Carrasco, explicó que el cambio climático viene modificando los patrones tradicionales, favoreciendo la aparición de nuevas plagas o el incremento en la agresividad de las ya existentes.

“En esta situación, es bastante probable la proliferación de plagas y enfermedades que pueden perjudicar seriamente a los cultivos –observó–. Por ello, es urgente reforzar las prácticas agrícolas sostenibles y el manejo integrado para proteger la producción y garantizar la seguridad alimentaria”.
Carrasco subrayó que incluso en un escenario moderado, los impactos pueden ser significativos. “Los impactos moderados igual generan pérdidas importantes, especialmente en la agricultura familiar”, sostuvo.
Medidas para reducir riesgos
Frente a este escenario, Cultivida recomienda fortalecer la prevención mediante prácticas agrícolas sostenibles, como el Manejo Integrado de Cultivos (MIC) que permite optimizar el uso de insumos y reducir la presión de plagas.
Asimismo, la conservación de suelos a través de barreras naturales y cercas vivas, que ayudan a prevenir la erosión y deslizamientos; el uso responsable de productos fitosanitarios y el reciclaje de envases mediante el programa Campo Limpio; y la adopción de semillas resistentes y sistemas de riego eficiente adaptados a las nuevas condiciones climáticas.

La institución viene articulando esfuerzos con el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) y el sector privado “para capacitar a técnicos y productores en buenas prácticas agrícolas y estrategias de adaptación frente al cambio climático”.
“El cambio climático no es una amenaza futura, es una realidad presente. Si no actuamos con prevención, innovación y sostenibilidad, nuestra agricultura será cada vez más vulnerable ante eventos extremos”, enfatizó Carrasco.
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(FIN) NDP/CCH
Publicado: 4/5/2026