La feligresía católica cusqueña celebró con misas, procesiones, danzas y deguste de platos típicos el tradicional Cruz Velacuy o velada de cruces, actividad religiosa y cultural con bastante arraigo en la Capital del Tahuantinsuyo.
El último sábado miles de familias cusqueñas llevaron velas al pie de sus cruces ubicadas en exteriores de templos coloniales, parroquias, barrios tradicionales y urbanizaciones que adoptaron esta celebración patronal como una de las mas significativas desde siglos atrás.

Esta celebración también se desarrolla en el seno de familias con bastante arraigo, en cuyas casonas mantienen como una joya valiosa cruces verdes con el rostro Jesús crucificado y sus manos, como pies, sangrantes.
Durante el encendido de cirios, velas, arranques y luces a la cruz, los mayordomos o carguyocs, aquellos anfitriones que organizan la fiesta, sirven a sus invitados caldos de res y cordero, ponches, anisado y cañazo para soportar el frío y hasta cerveza. La fiesta puede durar hasta pasada la medianoche en medio de rezos y conversaciones.
Al día siguiente la ciudad y sus barrios se visten de color, las familias llevaron las cruces de diferentes tamaños a las iglesias y parroquias donde sacerdotes oficiaron misas desde las 06:00 horas en honor a la Santísima Cruz como símbolo de fe.
Muchas de estas son descendidas de cerros o montañas sagradas conocidos como Apus, pues fue motivo de evangelización, como la de Ttiobamba ubicada en el distrito de Santiago donde, conforme a ritos y costumbres, la cruz de madera es bajada cuidadosamente, para ser llevada en hombros hasta los altares y luego a las iglesias para ser bendecidas.
Otras son inamovibles como la del Arco de Tica Tica, la calle Belén o las que están fuera de las iglesias. Sin embargo, todas son veneradas.
Durante el domingo se desarrollaron procesiones con paradas en plazas y óvalos, donde se degustó un “escabeche de kuschikara” o piel de cerdo con bastante zanahoria y coliflor, una delicia. Y al llegar la tarde se comió el rico Chiriuchu, plato ancestral, y el infaltable chancho al horno acompañado de tamales, morayas y pan de trigo.
Las danzas siempre atraen a turistas que suelen recorrer el centro histórico, muchas familias optan por las típicas de esta región (para ser revaloradas), otras familias mostraron danzas del altiplano, como Tinkus.
La fe, la alegría, la tradición, las costumbres no desaparecen en Cusco, una ciudad conservadora por sus múltiples devociones que se desarrollan cada mes y hacen de esta histórica ciudad y región una de las más singulares en el país.
Después de las fiestas, hoy las cruces vuelven a sus lugares para seguir protegiendo a sus hijos de múltiples adversidades, pues durante los rezos le piden milagros y sobre todo bienestar en el trabajo y la salud.