El sonido de un charango rompe el silencio del pasillo. Un par de médicos se miran sorprendidos y, a lo lejos, un paciente asoma la cabeza desde su habitación. Narices rojas, batas blancas, medias coloridas y una canción improvisada alegran el ambiente del hospital Cayetano Heredia. No es un espectáculo común, es una jornada más de Entre Payasos, la asociación sin fines de lucro que desde hace 15 años lleva terapia de la risa a distintos hospitales.
La agrupación tiene como objetivo brindar apoyo emocional a los pacientes hospitalizados, pero también al personal de salud, quienes enfrentan largas jornadas y altos niveles de estrés. Es por ello que en espacios donde muchas veces predominan la preocupación y el cansancio, una sonrisa puede convertirse en un alivio inesperado.
Para integrarse al equipo, los voluntarios reciben formación en clown hospitalario, lo que les permite desenvolverse con respeto y cuidado dentro de un entorno sensible. Sus presentaciones combinan improvisación y música, pero siempre evitan hablar de política o cualquier asunto que pueda alterar la tranquilidad de los pacientes.
Entre Payasos ha visitado hospitales como el Rebagliati, 2 de Mayo, Cayetano Heredia, Sabogal y Larco Herrera. En la reciente “clowneada” en el Cayetano Heredia participaron los artistas Dany Shica, Anzony Saldaña, María Claros, Gerson Núñez, Katy Arce y Henry Taco. Todos realizan esta labor de manera voluntaria, pese a que en su vida diaria se desempeñan como abogados, profesores, comerciantes y otros oficios.

Dany, uno de los clown, toca el charango; sin embargo, sabe que no todo es alegría. En una ocasión, durante una visita al hospital Sabogal, se acercó a un padre que estaba solo en una esquina con la intención de hacerlo reír. El hombre le confesó que su hijo de cuatro años acababa de fallecer tras no resistir la quimioterapia. Dany sintió que el personaje quedaba de lado. En ese momento no hubo chistes ni canciones, solo un abrazo mientras el padre no dejaba de llorar.
Episodios como ese reflejan que su labor va más allá de provocar carcajadas. La risa puede ser sanadora, pero también lo es la empatía. Después de 15 años, Entre Payasos sigue recorriendo hospitales convencidos de que, incluso en medio del dolor, un gesto sencillo puede cambiar el día de alguien.
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