¿Cómo la tara se ha convertido en una oportunidad de desarrollo para productores rurales?

Osinfor promueve la producción sostenible de tara en las zonas andinas de Cajamarca, Amazonas, Piura, Lambayeque y La Libertad. ANDINA/Difusión

Osinfor promueve la producción sostenible de tara en las zonas andinas de Cajamarca, Amazonas, Piura, Lambayeque y La Libertad. ANDINA/Difusión

13:14 | Lima, abr. 14.

La tara, cuyo nombre científico es Caesalpinia spinosa, es una especie leguminosa arbórea, originaria de la zona andina, se ha convertido en una gran oportunidad de desarrollo sostenible para los agricultores de Cajamarca y otras regiones. En este artículo se destaca el trabajo conjunto de los productores de Cajamarca, Amazonas, Piura, Lambayeque y La Libertad.

La jornada empieza cuando el sol todavía duda entre quedarse oculto o asomarse por los cerros de San Marcos, en Cajamarca. La luz llega despacio, como si no quisiera interrumpir el murmullo temprano de los caminos de tierra, aún húmedos por el rocío. Allí, entre árboles de tara (Caesalpinia spinosa), hombres y mujeres con costales al hombro van hacia los puntos de acopio de la Cooperativa Agraria de Productores de Tara (APT) del Norte.



Esta organización integrada por 111 socios, no solo es una empresa, representa una oportunidad de desarrollo que deriva del aprovechamiento sostenible de la tara y que beneficia a 800 personas de Cajamarca, Amazonas, Piura, Lambayeque y La Libertad. Desde su creación en el 2008, APT del Norte ha gestionado 15 autorizaciones vigentes que, en el último año, permitieron recolectar 149 toneladas de este fruto, conocido como el “oro verde”, en una extensión total de 289 hectáreas.


En esta red productiva, Yessica Montoya Muñoz, agrónoma de profesión, lidera la cooperativa para guiar las actividades de recolección y pesaje en sus 10 redes de acopio, la venta al mercado regional e incluso la asistencia técnica a los productores para que implementen buenas prácticas agrícolas, manejo de post cosecha, certificación orgánica, control de plagas y conservación de bosques nativos. Este eje económico no nació grande, creció con el esfuerzo de las personas y la revaloración de la tara como un producto que sale de los bosques gestionados legalmente, bajo la supervisión del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor).


Vainas llenas de oportunidades


En las laderas, donde la tara se aferra al terreno, la cosecha tiene algo de celebración silenciosa. Entre mayo y julio, cuando la temporada alcanza su punto más intenso, de diez a quince personas trabajan cada día. Sacuden las ramas con cuidado y esperan: las vainas maduras caen al suelo como pequeñas respuestas del árbol. Nadie arranca lo que no debe. Nadie apura lo que tiene su tiempo.

Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, respetan al árbol de la tara, porque saben que pasado un año volverá a dar frutos que mueven esta cadena productiva y que se traducen en el desarrollo de sus familias. “Gracias a la tara hemos podido estudiar, invertir, salir adelante. Yo estoy formada en agronomía, por eso me gustan las plantas de tara. Trato de conservarlas, cuidarlas y no maltratarlas, porque son un ser vivo”, dice Yessica.


Pero esto no siempre fue así, hubo un tiempo en que la tara no era suficiente. “Nos dedicamos hace años al cultivo de tara, pero antes no era muy rentable, tenía precios bajos. Gracias a la formalización y a seguir las orientaciones de buenas prácticas del OSINFOR, ahora podemos conectar el producto a mejores mercados y clientes nacionales, lo que nos permite venderlo a un precio más justo”, enfatiza Yessica, mientras mira una planta como si fuera una niña: “Yo la vi chiquita, ahora está grande. Y así como crece ella, crecen también nuestras oportunidades”, dice.

“Oro verde” para el mundo


El cambio no es solo interno. En la jurisdicción de la Oficina Desconcentrada del Osinfor en Piura, existen hoy 157 autorizaciones vigentes para el aprovechamiento sostenible de la tara, 76 de ellas en Cajamarca. Entre 2024 y 2025, cerca de 21 000 toneladas han sido movilizadas.


Más allá, el mundo también ha comenzado a mirar hacia el Perú. Según la Asociación de Exportadores (ADEX), el país lidera la exportación mundial de tara, concentrando el 80 % del mercado en polvo y goma, que mueve más de 70 millones de dólares al año y alcanza a familias de Cajamarca y de otros departamentos.

Pero las cifras, por sí solas, no cuentan la historia completa. Detrás de ellas hay trazabilidad, formalidad y acompañamiento técnico. El Osinfor observa, orienta y supervisa para asegurar que la tara sea aprovechada sosteniblemente como una fuente de oportunidades, sin agotar la especie. Por eso, tras las supervisiones del Osinfor en 2025, APT del Norte recibió dos constancias de cumplimiento de obligaciones como reconocimiento por buenas prácticas en el aprovechamiento de la tara.

“Realizamos acciones de supervisión para asegurar la trazabilidad y el origen legal de estos productos no maderable, que tienen mercado local, nacional e internacional. La tara se exporta a países como China, Estados Unidos, Alemania y Argentina para industrias alimentarias, farmacéuticas y cosméticas”, explica Fredy Palas Yacila, desde la Oficina Desconcentrada del Osinfor en Piura.


Cuando el bosque entra en una cadena formal, algo cambia en silencio. Lo que antes se perdía en caminos inciertos ahora encuentra destino. Lo que antes valía poco, ahora encuentra precio justo. Y con ello llegan mejores ingresos, mayor estabilidad y una razón más para cuidar lo que siempre estuvo ahí.

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(FIN) NDP/MAO
JRA

Publicado: 14/4/2026