Artemis II: peruana investiga cómo el sobrevuelo lunar afectó la salud de los astronautas

Ela Contreras Panta trabaja en el proyecto AVATAR de NASA donde estudia los cambios en el sistema inmune

Foto: Ela Wendy Contreras trabaja en el proyecto AVATAR de NASA donde investiga cómo los vuelos espaciales afectan el sistema inmune de los astronautas empleando la tecnología de órganos en chip.

Foto: Ela Wendy Contreras trabaja en el proyecto AVATAR de NASA donde investiga cómo los vuelos espaciales afectan el sistema inmune de los astronautas empleando la tecnología de órganos en chip.

07:00 | Lima, may. 4.

Por: María Fernández Arribasplata

“La ciencia puede hacer todo posible, incluso ayudó a mis padres a tener una familia”, comenta la científica peruana Ela Wendy Contreras Panta. Ella nació por una fertilización in vitro y desde que lo supo su curiosidad por la ciencia, aumentó, por eso estudió la carrera de Genética y Biotecnología. Actualmente trabaja en el proyecto AVATAR de NASA donde investiga cómo el sistema inmune de los astronautas de la misión Artemis II se vio afectado por el sobrevuelo lunar empleando la tecnología de órganos en chip.

Wendy Contreras nació en Lima, pero vivió en Chiclayo hasta que decidió postular a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos para estudiar Medicina, pero no logró ingresar. Luego de ese intento fallido volvió a postular pero esta vez a la carrera de Genética y Biotecnología y obtuvo la ansiada vacante. Tenía 18 años cuando se convirtió en sanmarquina y empezó su propio camino en la ciencia.


En entrevista con la Agencia Andina, la investigadora peruana, comenta que siempre tuvo la convicción de hacer ciencia y ayudar a los demás, por eso cuando cursaba los últimos ciclos de universidad no dudó en realizar sus prácticas en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN).

@agenciaandina

???? ?? La historia de la científica peruana Ela Wendy Contreras Panta es la prueba de que la ciencia no solo explica la vida, sino que la hace posible. Wendy nació gracias a una fertilización in vitro y, al descubrirlo, su curiosidad la llevó a estudiar Genética y Biotecnología en la UNMSM. Hoy a sus 33 años, esa misma curiosidad y pasión por la ciencia la tiene trabajando en el proyecto AVATAR de la NASA, donde investiga cómo el sistema inmune de los astronautas de la misión Artemis II se vio afectado por el espacio profundo durante el sobrevuelo lunar que realizaron en el mes de abril, ¡usando tecnología de órganos en un chip! ????? Esta investigación, junto con otros estudios sobre la salud y el rendimiento de los astronautas de Artemis II, proporcionará a la NASA información valiosa sobre cómo proteger a los astronautas a medida que la exploración se expande a la superficie de la Luna, Marte y más allá. Conoce más de su historia y el proyecto Avatar en esta nota de la Agencia Andina.

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“Mi trabajo se centraba en estandarizar las técnicas de secuenciamiento para detectar mutaciones en pacientes con leucemia. Luego de las prácticas logré un puesto como asistente de investigación y por dos años amé mi trabajo en el INEN. Era bastante significativo lo que hacía porque ayudaba directamente a los pacientes para determinar si tenían mutaciones puntuales o qué tipo de tratamiento podrían recibir, pero por otro lado quería hacer investigación básica”, detalla la científica de 33 años.

Postuló para realizar una pasantía fuera del Perú, exactamente en Estados Unidos y Europa, hasta que fue con el programa REPU (Research Experience for Peruvian Undergraduates) en su tercer intento que obtuvo la pasantía en la Universidad de Vanderbilt (Estados Unidos).

En Vanderbilt realizó su doctorado, centrándose en el uso de organoides de cerebro para estudiar el desarrollo temprano y en el caso del estómago, el origen del cáncer gástrico.


Estuve trabajando en modelos de organoides que es básicamente modelar órganos en el laboratorio. Allí también realicé mi doctorado y mi investigación doctoral se centró en el estudio de diferentes factores del microambiente que podrían conducir a la progresión del cáncer de estómago”, explica Contreras Panta. 

Tener esa experiencia le sirvió de mucho para conseguir su trabajo actual en el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard donde modela órganos en unos dispositivos pequeños, más conocido como la tecnología de “órganos en chip”.

Investigando la salud en el espacio

Los chips de órganos tienen aproximadamente el tamaño de una memoria USB y podrían usarse para predecir cómo respondería una persona a diversos factores como la radiación o los tratamientos médicos, incluidos los fármacos. Son fabricados con células humanas, estos chips imitan el funcionamiento de tejidos como el cerebro, el corazón, el hígado y muchos otros órganos.


Precisamente, el proyecto AVATAR (Respuesta Análoga de Tejido de Astronauta Virtual) de la NASA, donde actualmente trabaja la científica peruana, utilizará esta tecnología “órganos en chip” para estudiar los efectos de los vuelos espaciales de larga duración, específicamente de la misión Artemis II, en el sistema inmune de los astronautas.

“Yo postulé a este trabajo sin saber que era relacionado al proyecto AVATAR de la NASA, recién cuando me explicaron de qué trataba lo supe y de inmediato acepté. En los dos últimos años hemos estado trabajando en adaptar la tecnología, que ya tenemos de médula ósea en chip- con colaboradores como Space Tangole y Emulate- para que sea compatible con el vuelo de la misión Artemis II”, detalla.

Los órganos en chip del proyecto AVATAR contienen tejido de médula ósea desarrollado a partir de células de los astronautas de Artemis II. La médula ósea es responsable de la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Esto la convierte en una muestra ideal para diagnosticar enfermedades y evaluar la respuesta del sistema inmunitario a los tratamientos.

“Cuando Artemis II se lanzó a inicios de abril logramos mandar los chips en la nave Orión. Estos dispositivos chiquitos se colocaron en una mini incubadora que contaba con un sistema cerrado de perfusión para mantener las células vivas a 37°C. Los astronautas solo supervisaban el estado de la batería mediante indicadores luminosos. Ha sido un trabajo arduo de 2 años con bastantes ensayos y errores”, detalla la científica peruana.

Resultados prometedores


Ahora que los chips de órganos han regresado con la misión Artemis II, los investigadores examinarán cómo el vuelo espacial afectó a los chips de médula ósea mediante la secuenciación de ARN de células individuales.

Para la NASA, esta investigación podría proporcionar información crucial sobre cómo responde cada astronauta a las condiciones únicas del espacio y contribuir al desarrollo de contramedidas y kits médicos personalizados para futuras misiones.

Incluso, podría contribuir a avances en pruebas de medicamentos más seguras y rápidas, y en medicina personalizada en la Tierra.

Esta investigación, junto con otros estudios sobre la salud y el rendimiento de los astronautas de Artemis II, proporcionará a la NASA información valiosa sobre cómo proteger a los astronautas a medida que la exploración se expande a la superficie de la Luna, Marte y más allá.

Todavía para inicios del próximo año se planea tener los primeros resultados, indica la investigadora peruana. Uno de los objetivos, sería demostrar que los cambios en los chips son similares a los cambios reales en los astronautas.

“Lo que se busca es demostrar con este estudio que los cambios que observamos en esas muestras de sangre que obtuvimos después que han regresado de la misión sean similares a los cambios que observamos en los dispositivos. Si los cambios son similares, pues es una prueba de que esta tecnología puede ayudar y puede ser reproducible para otras misiones, incluso a Marte”, concluye.

Finalmente, la científica motiva a los jóvenes estudiantes peruanos a seguir carreras en ciencias, recordándoles que el esfuerzo y la pasión permiten superar cualquier limitación.


El proyecto AVATAR está liderado por la NASA, en colaboración con otras agencias gubernamentales estadounidenses, como la Autoridad de Investigación y Desarrollo Biomédico Avanzado (BARDA) y el Centro Nacional para el Avance de las Ciencias Traslacionales (NCATS), que forma parte de los Institutos Nacionales de la Salud. 

El socio comercial Space Tango desarrolló el hardware innovador para permitir el experimento automatizado a bordo de la nave Orion utilizando chips de órganos de Emulate, con científicos de Emulate y del Instituto Wyss a la cabeza de la investigación.

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Publicado: 4/5/2026