Con motivo de las celebraciones de Año Nuevo, la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (DESAIA) de la región Junín exhortó a la población a evitar el uso de artefactos pirotécnicos al advertir que estos no solo contaminan el aire, sino que también generan graves efectos en la salud de las personas, en el bienestar animal y en el medioambiente.
“Los fuegos artificiales liberan partículas tóxicas y gases contaminantes que deterioran la calidad del aire, incrementando el riesgo de problemas respiratorios. Niños, adultos mayores y personas con asma o enfermedades pulmonares son los más vulnerables, así como quienes padecen alergias o infecciones respiratorias”, advirtió la coordinadora regional de Calidad de Aire, Ruido y Suelo de la DESAIA, Jossy Cuéllar Zavala.
A ello se suma la contaminación sonora. El ruido excesivo producido por la pirotecnia puede causar estrés, ansiedad, alteraciones del sueño y crisis en personas con trastornos del espectro autista y en adultos mayores. En el caso de los animales, en especial las mascotas, los estruendos provocan desorientación, pánico y accidentes, con consecuencias que en muchos casos requieren atención veterinaria.

“Desde una perspectiva ambiental, los residuos de la pirotecnia afectan el suelo y las fuentes de agua, dañan la fauna y dejan una huella contaminante que persiste mucho más allá de los pocos segundos que dura el espectáculo”, añadió Cuéllar Zavala.
Ante este escenario, se hizo un llamado a celebrar de manera responsable y consciente, optando por alternativas seguras y sostenibles como luces decorativas, música, reuniones familiares y gestos de solidaridad, que fortalecen la convivencia sin poner en riesgo la salud ni el entorno.
Las autoridades recordaron que cuidar el aire que respiramos y respetar el silencio que otras personas y animales necesitan también es una forma de celebrar. En este Año Nuevo, señalaron, el mejor regalo para la comunidad es la salud, el respeto y la conciencia colectiva.